Escritos

La pesca de sábalos

Nunca me voy a olvidar del sabor del sábalo ahumado. En general lo comprábamos hecho, pero el que hacíamos nosotros era mejor, por supuesto. A mi padre le encantaba pescar …
Leer más
/ Sueltos

It’s the most wonderful time of the year

Nunca tuve una navidad peor. Había conseguido trabajo en un restaurante de comida rápida griega y el síndrome del túnel carpiano en las dos muñecas me tenía loco. Cuando me …
Leer más
/ Historias coloniales

El cañón de las nueve

Me fui acostumbrando a las rutinas de este barrio. A las doce del mediodía sonaba una sirena y a la nueve de la noche se escuchaba un ruido, un cohetazo …
Leer más
/ Sueltos

Más cerca del nirvana

El centro de la Colonia era el cruce de la avenida General Artigas y la calle Basilio Lubkov. El Banco de la República, el Instituto de Colonización, la Cooperativa y …
Leer más
/ Historias coloniales

A Carmencita yo la entiendo

Disculpe que me meta, pero la cosa no fue así. La mitad de lo que dice ese viejo es invento y la otra mitad es chochera. Lo de Bismarck López …
Leer más
/ Historias coloniales

Rutina sindical

Qué gente los portuarios. De mañana se los veía de grandes conversaciones en las esquinas, chupando en los bares, pescando en el puerto, contentísimos. Qué buena vida. Eso sí, iba …
Leer más
/ Historias coloniales

Foto sin Matriona

Mi bisabuela Motia vivía sola en una casita coqueta que no parecía de la Colonia porque los pisos eran de parqué y yo no conocía ninguna otra así. Tenía un …
Leer más
/ Historias coloniales

Salú, Toto

—¡Joaquín! ¿Dónde está Joaquín? —entra gritando el flaco Truskariov al boliche de la Cooperativa. El Chueco Lavrov lo mira con cara de resignación, hace una seña con la cabeza y …
Leer más
/ Historias coloniales

Por culpa de la metafísica

Qué noche en el Alexei Peshkov aquel aniversario de la fundación de la Colonia. Primera vez que escuchaba algo que no era como lo de Kliment Ostapiuk, el poeta del …
Leer más
/ Historias coloniales

Chascarrillos de boliche

Vi que la puerta del boliche estaba abierta y entré. Un veterano medio pelado estaba sentado debajo de un acordeón colgado de una pared y un hombre joven con boina …
Leer más
/ Historias coloniales

Demos gracias

Mi primer trabajo fuera de la universidad fue en un lugar que ya no existe más. Es lo que tiene mi barrio, el West End. Cuando nos mudamos todavía parecía …
Leer más

La noche del murciélago

El boliche de la Cooperativa ya era viejo cuando lo conocí. Pisos gastados, postigos descascarados, un mostrador pulido por los codos de treinta años de borrachines. Fue de tarde, cuando …
Leer más
/ Historias coloniales

El pasmao Puchalski

Lo de Puchalski empezó como un empacho. Le alcanzaba con comer un par de bocados de cualquier cosa para quedar inflado, como si se hubiese despachado dos platos de fideos …
Leer más
/ Historias coloniales

Mi infancia en Stanley Park

Era bien chico y por eso todavía me acuerdo de las cartas que recibía mi madre en sobres con rombos azules y rojos en los bordes y algunas letras mayúsculas …
Leer más

Mis tres casas

Vivía en la calle más fúnebre de la Colonia. Se llamaba Democracia. En la última cuadra, poco antes de que el pueblo pasara a ser arenal y después monte y …
Leer más
/ Historias coloniales